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TODO TIENE UN LIMITE. No se nos vaya a tildar de moralistas ni de personas que nos asustamos, ni mucho menos de anticuados. Sencillamente creemos que un televisor cuesta bastante caro. Se compra para algo más que ver esos argumentos estúpidos de novelas baratas, de sexualidad trasnochadas, de amores lujuriosos, dónde la mujer siempre toma la iniciativa y la cama se ha convertido en parte indispensable del set principal. Hasta ahí habíamos criticado y habíamos dado la alarma, porque realmente era insoportable. Pero ya todo eso ha quedado pálido. Un productor, para desdicha nuestra, cubano, se ha atrevido en busca de rating, de notoriedad y de un cartel de innovador. Este productor de nombre Angel del Cerro, que en Cuba había sido un periodista mediocre y que en Caracas, Venezuela, aprendió algunas cosas de television, se atrevió a tratar el problema homosexual en una telenovela romántica. Con la dulce Laura Fabián, muy mala como actriz, para protagonizar una obra, se lanzó Angel del Cerro a una secuencia que colma la taza. Un jovencito, pianista, se siente deprimido, la madre le pregunta que le sucede, él contesta que está enamorado y la madre ingenuamente le pregunta feliz: “¿la conozco yo? y el joven le contesta: lo conoces mamá”. Y llega a la conclusion de que está “enamorado de su amigo Raúl”. Un planteamiento homosexual franco, abierto y descarado, aunque el director haya montado la escena con algún pudor, allí se le faltó el respeto a la ética, a la moral, a las buenas costumbres, que deben ser la norma de la TV, por muy moderna que se quiera. Eso que lo hagan en cine, dónde va el que quiera y paga, pero en un televisor que está en la sala del hogar y que la ven los niños, es una falta de respeto, un mal ejemplo, para todos. Un escándalo, una desfachatez y un delito en el cual debe intervener la FCC. Y si la FCC, y las autoridades de las ciudades donde se trasmite no intervienen como debe. entonces el público debe actuar y apagar el televisor. Así de simple.
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