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El exceso de cloro puede alterar la función pulmonar y desencadenar enfermedades como el asma. Además de los nadadores de alto nivel, los niños constituyen uno de los grupos de riesgo. El ejercicio de la natación es considerado como uno de los deportes más completos que existen; sin embargo, el cloro que se emplea para la desinfección de las piscinas puede no ser inocuo. Según Franchek Drobnic, neumólogo del Centro del Alto Rendimiento para Deportistas de San Cugat del Valles, una exposición a elevadas concentraciones, o bien pasar mucho tiempo en el agua, aunque ésta tenga una dosis de cloro aceptable, puede exacerbar el asma y dañar la función pulmonar.
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