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La depresión, esa gran epidemia del sigio XXI, que se pronostica dentro de 20 años como la causa más importante de consulta médica en este país tiene a muchos científicos trabajando incansablemente en las causas psíquicas v bioquímicas de la misma. Un estudio en ratones coordinado por el premio Nobel de Medicina de 2000 Paul Greengard que se publicó el pasado 29 de enero en la revista Science muestra que la depresión ocasiona una reducción significativa de los niveles de una proteina del cerebro llamada P11, implicada en los receptores de la serotonina.
Este académico de la Universidad de Rockefeller, en Nueva York ha descubierto una proteina clave en el desarrollo de la depresión. Los ratones deficientes de P11 muestran comportamientos depresivos, mientras que los que tienen suficiente cantidad se comportan como si estuvieran tratados con antidepresivos. Según este estudio la P11 parece ayudar a regular las vías de senalización de la serotonina. "Los resultados del trabajo hacen sospechar que los niveles de P11 pueden estar directamente implicados en el desarrollo de la depresión, ansiedad y enfermedades psiquiátricas similares asociadas con los receptores de la serotonina", ha comentado Greengard. Se han estudiado los niveles de P11 en cerebros de personas depresivas y de ratones modificados para desarrollar un modelo de depresión similar al hombre y los ha comparado con sujetos sin depresión y con ratones aparentemente sanos. Se observó que los niveles de P11 eran significatívamente más bajos en los depresivos. Por otra parte se analizaron el papel de los medicamentos que disminuyen la serotonina y del electroshock, observándose un aumento de los niveles de P11 en los ratones tratados, lo que infiere una relación directa de la elevación de esta proteina con relación a la disminución de serotonina. Sin dudas un descubrimiento muy alentador en el tratamiento de la depresión, la cual todos padecemos en algún momento de la vida y en diferente intensidad.
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